El cine de terror encontró a lo largo de su historia muchas maneras diferentes de provocar miedo. Fantasmas, monstruos, asesinos, demonios, criaturas desconocidas, transformaciones del cuerpo y hasta nuestros propios miedos pueden convertirse en el centro de una película.
Por eso, cuando hablamos de géneros y subgéneros del terror, no existe una única fórmula. Algunas películas buscan asustarnos con una presencia sobrenatural, otras con la violencia, la incertidumbre o aquello que puede esconderse dentro de nuestra propia mente.
Desde el terror gótico y las primeras películas de monstruos hasta el slasher, el body horror y el folk horror, estos son algunos de los principales tipos de terror que existen en el cine.
Terror gótico
El terror gótico es una de las grandes raíces del cine de terror. Sus historias suelen desarrollarse en castillos, mansiones, ruinas y otros espacios oscuros, donde aparecen secretos familiares, criaturas sobrenaturales, fantasmas y personajes perseguidos por su pasado.
Sus raíces están en la literatura gótica del siglo XVIII, especialmente desde la publicación de El castillo de Otranto, de Horace Walpole, en 1764. El cine tomó posteriormente muchos de sus elementos y los convirtió en parte de su propia estética. El expresionismo alemán de las décadas de 1910 y 1920 fue fundamental para construir ese imaginario, con películas como Nosferatu (1922), mientras que Drácula (1931) y Frankenstein (1931) ayudaron a consolidar sus grandes figuras.
Terror sobrenatural
El terror sobrenatural presenta amenazas que no pueden explicarse mediante las leyes de la realidad. Fantasmas, espíritus, demonios, maldiciones y entidades desconocidas forman parte de sus historias, que suelen enfrentar a los personajes con aquello que escapa a toda explicación racional.
Sus antecedentes aparecen prácticamente desde los comienzos del cine fantástico. Durante el cine mudo, y especialmente con el expresionismo alemán, comenzaron a desarrollarse muchas de las imágenes y atmósferas que luego se convertirían en convenciones del género. El gabinete del doctor Caligari (1920) y Nosferatu (1922) son dos ejemplos fundamentales de esa primera etapa, mientras que décadas más tarde películas como El sexto sentido (1999) y El conjuro (2013) llevaron el terror sobrenatural a nuevas generaciones.
Terror psicológico
El terror psicológico lleva el miedo hacia la mente de los personajes. La paranoia, los traumas, las obsesiones y la dificultad para distinguir entre realidad y fantasía pueden ser más importantes que cualquier monstruo o amenaza sobrenatural.
Sus antecedentes pueden encontrarse en el expresionismo alemán de los años 20, aunque el subgénero adquirió una identidad cada vez más definida durante el siglo XX, a medida que el cine comenzó a explorar la subjetividad de sus protagonistas. El resplandor (1980) convirtió el aislamiento y la pérdida de control en una experiencia aterradora, mientras que películas posteriores como El cisne negro (2010), Hereditary (2018) y Saint Maud (2019) llevaron esa exploración hacia la identidad, la familia y la percepción.
Terror de fantasmas
El terror de fantasmas tiene como protagonistas a espíritus o apariciones de personas fallecidas que regresan al mundo de los vivos. Muchas de estas historias utilizan casas, hoteles, hospitales u otros espacios cargados de recuerdos para construir una atmósfera inquietante.
Es uno de los tipos de terror más antiguos del cine. Sus primeras manifestaciones pueden rastrearse hasta las películas de trucajes de finales del siglo XIX, cuando cineastas como Georges Méliès utilizaron efectos visuales para crear apariciones y transformaciones. Con el tiempo, el subgénero fue mucho más allá del susto y comenzó a utilizar a los fantasmas para hablar de la muerte, la memoria y la culpa, como ocurre en Los otros (2001), El orfanato (2007) o El aro (1998).
Terror de posesiones
En el terror de posesiones, una persona es controlada por una entidad sobrenatural. La lucha por recuperar el cuerpo y expulsar a esa presencia suele convertirse en el centro de la historia, muchas veces acompañada por rituales, exorcismos y conflictos relacionados con la fe.
Aunque las historias de posesiones existen desde mucho antes que el cine, el subgénero alcanzó una enorme popularidad con El exorcista (1973), dirigida por William Friedkin y basada en la novela de William Peter Blatty. Su enorme impacto convirtió las posesiones demoníacas en uno de los grandes clásicos del terror y abrió el camino para películas como El exorcismo de Emily Rose (2005) y El conjuro 2 (2016).
Folk horror
El folk horror encuentra el miedo en las tradiciones, las creencias y los rituales de comunidades aisladas. Sus protagonistas suelen llegar a lugares donde las costumbres locales son desconocidas para ellos y terminan enfrentándose a prácticas que desafían su propia manera de entender el mundo.
El término comenzó a utilizarse especialmente para describir una corriente del cine británico de finales de los años 60 y principios de los 70. El general de las brujas (1968), La garra de Satán (1971) y El hombre de mimbre (1973) fueron fundamentales para establecer sus características. Décadas más tarde, La bruja (2015) y Midsommar (2019) recuperaron esa combinación de aislamiento, rituales y creencias ancestrales desde perspectivas contemporáneas.
Slasher
El slasher suele presentar a un asesino que persigue a un grupo de personajes y los mata uno por uno. La persecución, la identidad del asesino y las diferentes formas de representar los crímenes son algunos de sus elementos más reconocibles.
Aunque tiene antecedentes en películas como Psicosis (1960) y Peeping Tom o El fotógrafo del pánico (1960), ambas estrenadas en 1960, el subgénero adquirió sus características más reconocibles durante los años 70 y 80. Halloween (1978), de John Carpenter, fue fundamental para su consolidación y abrió el camino para títulos como Viernes 13 (1980) y Pesadilla en Elm Street (1984). Años después, Scream (1996) recuperó sus convenciones y, al mismo tiempo, jugó con ellas.
Giallo
El giallo nació en Italia durante los años 60 y combina elementos del misterio, el thriller, el policial y el terror. Los asesinatos, las investigaciones, las identidades ocultas y una puesta en escena particularmente estilizada son algunas de sus características más reconocibles.
Su nombre proviene de las novelas policiales italianas de tapas amarillas. Mario Bava fue uno de sus grandes pioneros, mientras que Dario Argento llevó el estilo a una enorme popularidad durante los años 70 con películas como El pájaro de las plumas de cristal, Rojo profundo (1975) y Suspiria (1977). Aunque no todas sus obras encajan de la misma manera en el género, Argento se convirtió en una de sus figuras fundamentales.
Body horror
En el body horror, el cuerpo humano se convierte en el principal escenario del miedo. Mutaciones, enfermedades, transformaciones, mutilaciones y pérdida de control físico son algunos de sus recursos más frecuentes.
Aunque existen antecedentes anteriores, el subgénero tomó especial fuerza durante los años 70 y 80. El cineasta canadiense David Cronenberg fue una de sus figuras fundamentales con películas como Shivers (1975), Rabia (1977), Videodrome (1983) y La mosca (1986), utilizando muchas veces el cuerpo para hablar de identidad, sexualidad, enfermedad o tecnología. En el cine contemporáneo, Raw (2016) y Titane (2021) llevaron esas preocupaciones hacia nuevas formas de transformación corporal.
Gore
El gore lleva la representación de la sangre, las heridas y las mutilaciones a un nivel explícito. En este tipo de películas, la violencia gráfica puede convertirse en uno de los principales recursos para generar impacto, repulsión o incluso humor negro.
Aunque el cine de terror ya había utilizado imágenes sangrientas, el gore comenzó a desarrollarse como una corriente reconocible especialmente durante los años 60, con cineastas como Herschell Gordon Lewis, cuya película Banquete de sangre (1963) suele ser considerada una de las obras pioneras del género. Con el tiempo, el recurso apareció en películas muy diferentes entre sí, desde Braindead (1992) hasta fenómenos contemporáneos como Terrifier (2016).
Found footage
El found footage presenta la historia como si hubiera sido construida a partir de grabaciones encontradas: cámaras domésticas, filmaciones personales, cámaras de seguridad u otros registros que aparentan ser reales.
Uno de sus antecedentes más conocidos dentro del terror es Holocausto caníbal (1980), de Ruggero Deodato, aunque el recurso alcanzó una popularidad masiva con The Blair Witch Project (1999). Durante los años 2000, películas como REC (2007) y Actividad paranormal (2007) demostraron que esta estética podía convertirse en una forma especialmente efectiva de generar la sensación de que los acontecimientos realmente estaban ocurriendo frente a la cámara.
Terror de monstruos y criaturas
El terror de monstruos y criaturas enfrenta a los protagonistas con seres capaces de representar una amenaza física. Pueden ser criaturas sobrenaturales, animales, extraterrestres o incluso organismos creados mediante experimentos científicos.
El cine de monstruos tuvo un momento fundamental durante los años 30, cuando los estudios de Hollywood convirtieron a personajes como Drácula (1931), Frankenstein (1931), la Momia (1932) y el Hombre Lobo (1941) en grandes íconos del terror. El subgénero continuó transformándose y encontró nuevas formas de generar miedo: Tiburón (1975) convirtió a un animal real en una amenaza aterradora, mientras que Alien, el octavo pasajero (1979) y Cloverfield (2008) llevaron el concepto hacia criaturas de origen desconocido.
Terror de vampiros
El terror de vampiros es uno de los subgéneros más antiguos y reconocibles del cine. Sus historias suelen girar alrededor de criaturas que se alimentan de sangre y que, dependiendo de la época, pueden aparecer como monstruos, figuras seductoras, seres trágicos o personajes románticos.
El vampiro tiene raíces en distintas leyendas y tradiciones, pero la versión moderna quedó fuertemente asociada con Drácula, la novela publicada por Bram Stoker en 1897. En el cine, Nosferatu (1922) se convirtió en una de sus primeras representaciones fundamentales y, décadas más tarde, películas como Entrevista con el vampiro (1994) y Déjame entrar (2008) demostraron hasta qué punto el personaje podía alejarse del monstruo clásico.
Terror de zombis
Las primeras películas de zombis aparecieron durante la década de 1930, pero la figura del muerto viviente cambió radicalmente con George A. Romero. Su película La noche de los muertos vivientes (1968) redefinió al zombi y estableció muchas de las características que todavía reconocemos en el género.
A partir de Romero, los zombis también se convirtieron en una herramienta para hablar de otros problemas. El amanecer de los muertos (1978) utilizó a los muertos vivientes para construir una mirada sobre la sociedad de consumo, mientras que películas posteriores como 28 días después (2002) y Estación zombie: Tren a Busan (2016) exploraron el apocalipsis, la supervivencia y el comportamiento humano frente a una crisis.
Terror de ciencia ficción
El terror de ciencia ficción combina los recursos del horror con temas propios de la ciencia ficción: tecnología, experimentos, extraterrestres, mutaciones, inteligencia artificial y futuros distópicos.
Sus antecedentes aparecen desde las primeras décadas del cine, pero tuvo un enorme desarrollo durante los años 50, cuando los temores relacionados con la tecnología, las armas nucleares y las mutaciones comenzaron a ocupar un lugar central. Décadas después, Alien convirtió una nave espacial en un escenario de terror, La cosa llevó el miedo hacia la transformación y la paranoia, y películas como Ex Machina exploraron los peligros asociados con la inteligencia artificial.
Terror cósmico
El terror cósmico enfrenta a la humanidad con fuerzas antiguas, desconocidas e incomprensibles. En lugar de centrarse únicamente en el peligro físico, este tipo de horror juega con la idea de que existen realidades y entidades que están completamente fuera de nuestra capacidad de comprensión.
Sus principales raíces se encuentran en la literatura de H. P. Lovecraft, especialmente en los relatos publicados durante las décadas de 1920 y 1930. Su influencia llegó posteriormente al cine y puede encontrarse, con diferentes niveles de fidelidad, en películas como El vacío (2016), Color del espacio (2019) y El infinito (2017), donde el miedo surge también de enfrentarse con algo que supera los límites de la experiencia humana.
Terror social
El terror social utiliza los recursos del género para explorar conflictos presentes en la sociedad, como el racismo, la desigualdad, la violencia, la discriminación y las relaciones de poder.
Aunque el cine de terror siempre estuvo atravesado por los problemas de cada época, algunas películas hicieron de esas cuestiones el centro de sus historias. La noche de los muertos vivientes (1968) es uno de los ejemplos históricos más estudiados, mientras que Candyman (1992) y ¡Huye! (2017) utilizaron el horror para abordar distintas formas de violencia y discriminación en la sociedad estadounidense.
Terror feminista
El terror feminista utiliza el género para explorar experiencias vinculadas con el cuerpo, la sexualidad, la maternidad, la violencia y las relaciones de poder. En estas historias, el miedo puede surgir de experiencias cotidianas y de las estructuras sociales que condicionan la vida de sus protagonistas.
No existe una fecha única para su nacimiento. Sus antecedentes pueden encontrarse en películas como Repulsion (1965) y El bebe de Rosemary (1968), mientras que posteriormente distintas cineastas utilizaron el terror para abordar cuestiones relacionadas con la autonomía corporal y las expectativas sociales. El Babadook (2014), Raw (2016), Titane (2021) y Fresh (2022) son algunos ejemplos de películas contemporáneas que pueden leerse desde esta perspectiva.
Comedia de terror
La comedia de terror combina situaciones propias del horror con humor, sátira o parodia. Puede burlarse directamente de las convenciones del género o utilizar el humor negro para hacer todavía más incómodas determinadas situaciones.
Aunque el humor y el terror convivieron desde los primeros años del cine, la combinación se volvió especialmente popular durante el siglo XX. Películas como Muertos de risa (2004), Tucker y Dale contra el mal (2010) y Lo que hacemos en las sombras (2014) demostraron que una historia puede provocar miedo y, al mismo tiempo, reírse de las propias reglas del género.
¿Cuántos géneros y subgéneros del terror existen?
No existe una clasificación definitiva de los géneros y subgéneros del terror, ya que muchas categorías pueden combinarse entre sí. Una misma película puede mezclar terror psicológico, sobrenatural, slasher, ciencia ficción o terror de criaturas, entre otros.
Por eso, más que una lista cerrada, los subgéneros del terror forman un universo que continúa transformándose junto con los miedos de cada época.


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