Crítica de Zona de interés: el horror que no vemos

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Crítica de Zona de interés: el horror que no vemos

Jonathan Glazer (Under the Skin) demuestra que todavía existen nuevas formas de retratar el horror del Holocausto y la Alemania nazi con Zona de interés, un drama histórico protagonizado por Christian Friedel y Sandra Hüller y basado en la novela homónima de Martin Amis. La película obtuvo los Óscar a Mejor Película Internacional y Mejor Sonido.

La película, ambientada durante la segunda guerra mundial, sigue al comandante nazi Rudolf Höss (Friedel) y su esposa Hedwig Höss (Hüller), quienes junto a sus hijos viven placenteramente en una casa ubicada justo en frente del complejo de campos de concentración y exterminio de Auschwitz.

El director británico construye un contraste constante entre la vida cotidiana de una familia favorecida por el régimen nazi, que disfruta de su casa y su jardín, y el horror que ocurre a pocos metros, donde el Tercer Reich ejecuta algunos de los peores crímenes de la historia de la humanidad.

Zona de interés construye su potencia a partir de aquello que decide no mostrar. Glazer evita representar directamente la violencia y, en cambio, concentra la mirada en quienes pueden continuar con su vida cotidiana mientras el horror sucede al otro lado del muro. La indiferencia de los personajes convierte la normalidad en algo profundamente perturbador y plantea una pregunta incómoda: ¿cómo es posible convivir con el horror y llegar a naturalizarlo?

La fotografía de Łukasz Żal, la música de Mica Levi y, especialmente, el diseño sonoro de Johnnie Burn son fundamentales para construir el horror. Glazer decide no mostrar aquello que ocurre dentro de Auschwitz, pero los disparos, los gritos, las máquinas y los sonidos que llegan desde el otro lado del muro convierten lo que no vemos en algo todavía más perturbador.

La película también utiliza imágenes en negativo y recursos visuales que rompen con la estética tradicional del cine histórico. Todo está pensado para obligarnos a escuchar y observar aquello que los personajes eligen ignorar.

Zona de interés es un film oscuro, inquietante y agonizante que demuestra que el horror más terrible también puede ser aquel que se naturaliza, se vuelve cotidiano y deja de importar. No es una película sencilla ni recomendable para todo tipo de público, pero sí una obra imprescindible para quienes buscan una mirada diferente sobre el Holocausto y la responsabilidad frente al horror.

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