La Odisea, dirigida por Christopher Nolan (Oppenheimer) y protagonizada por Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya y Robert Pattinson adapta el poema épico de Homero en una aventura monumental que busca recuperar la experiencia del cine como espectáculo colectivo.
La película sigue el viaje de Odiseo (Damon), quien, tras la Guerra de Troya, debe enfrentarse a monstruos, ninfas y dioses durante su largo regreso a Ítaca, donde lo esperan su esposa, Penélope (Hathaway), y su hijo, Telémaco (Holland).
Con una narración no lineal, flashbacks y alucinaciones, el director consigue que el espectador experimente una desorientación similar a la de Odiseo mientras encadena una escena impactante tras otra. La estructura fragmentada acompaña un viaje en el que pasado, presente, recuerdos y delirios se mezclan constantemente.
Christopher Nolan se toma pocas licencias y adapta el poema del siglo VIII a. C. a un lenguaje más accesible para el público contemporáneo. Aunque, como otros directores, evita mostrar físicamente a dioses como Zeus y Poseidón, su presencia se percibe a través del estruendo de los truenos, las tormentas y las olas.
El director de El origen no se limita a algunos episodios del poema y aborda casi todos los grandes encuentros del viaje de Odiseo y sus hombres: el cíclope, los gigantes, Circe, el Hades y Calipso, en una enorme apuesta visual. Sin embargo, las sirenas, Escila y Caribdis quedan algo apresuradas en comparación con el desarrollo de otros episodios.
Pero donde la película más decepciona es en el tratamiento de Atenea, interpretada por Zendaya, la única diosa a la que Christopher Nolan decide mostrar. En el poema de Homero, Atenea es fundamental: guía a Odiseo hacia Ítaca, acompaña a Penélope y Telémaco durante la ausencia del rey y protege a Odiseo durante la batalla con los pretendientes de Penélope. Su presencia atraviesa buena parte de la historia. Sin Atenea no hay La Odisea. Aun así, la película decide relegarla.
La historia no es únicamente un viaje de regreso, sino también un viaje emocional que atraviesa la desilusión de la guerra, la fragilidad del heroísmo y la nobleza, el peso de la conciencia, los desafíos impuestos por los dioses y el temor de no volver jamás a la tierra que lo vio nacer.
Filmada con cámaras IMAX de 70 mm, La Odisea despliega una fotografía grandiosa a cargo de Hoyte van Hoytema, director de fotografía habitual de Nolan, mientras que la banda sonora de Ludwig Göransson potencia cada paisaje, batalla y criatura. Es una película que pide ser experimentada en una pantalla gigante, donde su escala visual adquiere otra dimensión.
Matt Damon se destaca al frente del elenco, acompañado por un reparto de enorme talento. Sin embargo, el film desaprovecha a intérpretes como Anne Hathaway, Zendaya y Lupita Nyong’o, cuyos personajes podrían haber tenido una presencia mucho más significativa.
La Odisea es grandiosa, épica y absorbente. Una película concebida para ser vista en una sala de cine y que funciona también como un grito de resistencia frente al avance de las plataformas de streaming.


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