Tras Promising Young Woman y Saltburn, Emerald Fennell adapta la novela de Emily Brontë con Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas y, aunque la directora anticipó que se trata de su propia interpretación, al conservar el título de la novela y apropiarse de parte de su historia, resulta inevitable no analizarla como una adaptación.
Cumbres Borrascosas explora la turbulenta “historia de amor” entre Catherine Earnshaw (Robbie) y Heathcliff (Elordi) en los páramos del condado inglés de Yorkshire.
El resultado es una adaptación decapitada, superficial y carente de la oscuridad que atraviesa la obra de Brontë.
El gran problema radica en que, para la directora, narrar la historia en toda su dimensión parece no ser trascendental. Por eso la simplifica, omite personajes, reemplaza otros y distorsiona sus destinos, reduciendo la complejidad de una historia que se extiende mucho más allá del vínculo entre Catherine y Heathcliff.
La estética, los colores cuidadosamente calculados y las escenas diseñadas para convertirse en clips de redes sociales pasan a ocupar el centro de la propuesta, mientras que el rencor, el despecho y la venganza que sostienen gran parte de la novela quedan prácticamente relegados.
Quienes leímos la novela sabemos que Emily Brontë explora la marcada división de clases, el racismo y la violencia, pero, sobre todo, construye la historia de un hombre que no fue elegido y que decide vengarse de generación en generación, destrozando cada vida a su alrededor en nombre del supuesto “amor” por una mujer.
La película, además, es presentada como “la historia de amor más grande de todos los tiempos”, pero lo que transmite es capricho, dependencia y lujuria, mucho más que amor. Lo más problemático es que Emerald Fennell suaviza la maldad de Heathcliff y, en su intento por romantizarlo, termina convirtiéndolo casi en una víctima más de su propia manipulación.
La decisión de privilegiar la estética por encima de la complejidad narrativa termina vaciando a los personajes de buena parte de aquello que los hacía perturbadores. Heathcliff deja de ser una figura marcada por el resentimiento y la crueldad para acercarse a una versión mucho más digerible y romántica, incompatible con la oscuridad que define al personaje original.
Separada del clásico de la literatura que la inspira, Cumbres Borrascosas podría resultar una película interesante para algunos espectadores. Pero para quienes conocen y aman la obra de Emily Brontë, el resultado es, sin dudas, catastrófico.


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