Crítica de Cuando acecha la maldad: terror en el campo argentino

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Crítica de Cuando acecha la maldad: terror en el campo argentino

Tras consagrarse como la primera película de América Latina en ganar el máximo premio del Festival de Sitges, Cuando acecha la maldad, dirigida por Demián Rugna y protagonizada por Ezequiel Rodríguez y Demián Salomón, se convirtió en la película de terror argentina más vista de los últimos 25 años y en una de las grandes referencias del género a nivel internacional.

El film de terror sobrenatural sigue a los hermanos Pedro (Rodríguez) y Jimi (Salomón), quienes, en un remoto pueblo rural, descubren a un hombre poseído por una fuerza demoníaca. Intentando evitar que el mal se propague, emprenden una desesperada lucha por sobrevivir mientras el horror avanza de manera imparable.

El director deja de lado los recursos más habituales del terror comercial y apuesta por un enfoque mucho más brutal. Aquí no hay dependencia de los jumpscares: el miedo surge a través de los cuerpos, las acciones y la sensación constante de que nadie está a salvo. El resultado es un relato despiadado, incómodo y profundamente perturbador.

Después de Aterrados (2017), Rugna lleva su cine de terror a una escala mayor sin perder la crudeza que caracteriza su obra. Su mirada se vuelve más ambiciosa y, al mismo tiempo, conserva ese gusto por incomodar al espectador y llevar el horror hasta lugares extremos.

Las actuaciones resultan convincentes, con Rodríguez y Salomón al frente de un elenco que también se destaca con Silvina Sabater, Luis Ziembrowski, Marcelo Michinaux, Emilio Vodanovich y Virginia Garófalo. Los diálogos son precisos y el guion construye una mitología propia que amplía las reglas del universo planteado por el director, mientras que el entorno rural argentino aporta una identidad particular que la diferencia de otras producciones del género.

La fotografía de Mariano Suárez, el diseño sonoro de Pablo Isola, el montaje de Lionel Cornistein y la música de Pablo Fuu juegan un papel fundamental en la construcción del horror. Los paisajes desolados, la oscuridad de los escenarios y el uso de los silencios generan una atmósfera opresiva que mantiene la tensión de principio a fin.

Cuando acecha la maldad es un thriller de terror salvaje, sangriento y angustiante que demuestra el enorme potencial del cine de género argentino. No es una película apta para espectadores sensibles, pero sí una experiencia imprescindible para los amantes del horror.

Y vos, ¿ya la viste?

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