El baño del diablo es una película de terror austro-alemana dirigida por Veronika Franz y Severin Fiala, el dúo responsable de Goodnight Mommy (2014). Protagonizada por Anja Plaschg, se consagró como Mejor Película en la 57.ª edición del Festival de Cine de Sitges, consolidándose como una de las propuestas más inquietantes del terror europeo reciente.
La historia está ambientad en una remota aldea austríaca a mediados del siglo XVIII y sigue a Agnes (Plaschg), una mujer recién casada que, insatisfecha con la rutina matrimonial, se hunde en una profunda depresión en la que los pensamientos oscuros parecen convertirse en su única salida hacia la salvación.
El terror no se manifiesta a través de fantasmas, demonios ni jumpscares, sino en los mandatos, la subyugación y la ausencia de redes de contención que asfixian a la protagonista, quien cada día desea un poco más su propia muerte, una elección vedada por su religión.
Es un retrato agonizante, sombrío y cruel del malestar de las mujeres de la época, la soledad, la depresión y el fanatismo religioso, con ecos de la filmografía de Robert Eggers. Es importante destacar que los directores de Goodnight Mommy tomaron como inspiración hechos reales, aunque poco conocidos, de la historia de Europa Central, relacionados con problemáticas que todavía continúan en discusión.
La fotografía es uno de los grandes aciertos de la película. La oscuridad, los paisajes rurales y los interiores opresivos construyen una atmósfera asfixiante en la que la naturaleza deja de funcionar como refugio y se convierte en una extensión del sufrimiento de Agnes. La paleta apagada y la iluminación naturalista refuerzan la sensación de estar atrapados en un mundo sin salida.
El diseño sonoro también cumple un papel fundamental. Los silencios, los sonidos ambientales y una banda sonora utilizada con precisión aumentan progresivamente la tensión y permiten que el terror surja de lo cotidiano. En lugar de anticipar los momentos más perturbadores, el sonido contribuye a generar una incomodidad constante.
El baño del diablo es un film que se cocina a fuego lento y exige paciencia, pero es necesario llegar hasta su final para descubrir el verdadero poderío de su historia.


Dejanos tu comentario