Strange Darling, escrita y dirigida por J. T. Molner (Outlaws and Angels), está protagonizada por Willa Fitzgerald (Scream, La caída de la casa Usher) y Kyle Gallner (Smile). La película se destacó en el Festival de Cine de Sitges, donde obtuvo el premio a Mejor Fotografía, a cargo del también actor Giovanni Ribisi, consolidándose como uno de los thrillers más destacados de 2024.
La película cuenta, a través de seis capítulos narrados de manera no lineal, el encuentro de una noche entre un hombre (Gallner), denominado The Devil, y una mujer (Fitzgerald), conocida como The Lady. Lo que comienza como una cita termina convirtiéndose en una violenta y sangrienta persecución en una zona rural de Oregón, Estados Unidos.
Strange Darling propone un thriller intenso, despiadado y retorcido que, por momentos, también encuentra espacio para el humor. Molner invierte los tropos del cine de terror y del subgénero de asesinos seriales, mientras juega constantemente con las expectativas del espectador y modifica las reglas del relato a medida que la historia avanza.
Willa Fitzgerald y Kyle Gallner forman una pareja explosiva y sostienen una dinámica cargada de tensión. Sin embargo, es Fitzgerald quien se lleva todos los aplausos al romper con el estereotipo de la final girl presente en clásicos del slasher como Halloween, Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street. Su interpretación es uno de los grandes atractivos de la película y, hasta el momento, una de las mejores de su carrera.
Uno de los grandes aciertos es su propuesta visual. Filmada en 35 mm, la película potencia su estética analógica a través de la fotografía de Giovanni Ribisi, mientras que el montaje de Christopher Robin Bell y la música de Craig DeLeon contribuyen a construir una atmósfera intensa, estilizada y perturbadora.
La utilización de diferentes tonalidades de rojo y azul también cumple una función narrativa: los colores ayudan a diferenciar momentos, estados y situaciones dentro de una historia que exige la atención constante del espectador. La influencia del giallo italiano resulta evidente y convierte la imagen en una pieza fundamental de un relato tan visual como desconcertante.
Strange Darling es diferente, original, magnética y está llena de sorpresas. Por eso, lo mejor es dejarse llevar por su propuesta y evitar intentar anticipar cada acontecimiento: cuanto menos sepas antes de verla, mayor será el impacto de sus giros.


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