Tras comedias brillantes como La loca de mierda, Cualca y Por ahora, Malena Pichot vuelve a ponerse al frente como creadora, guionista y protagonista de Viudas negras: p*tas y chorras, una serie protagonizada por Pilar Gamboa, Fernanda Callejón, Mónica Antonópulos, Marina Bellati y Paula Grinszpan, entre otras figuras, que explora la belleza, el capital erótico de las mujeres y el delito.
La serie combina comedia negra, suspenso y crítica social para contar la historia de dos amigas que, en el pasado, fueron viudas negras: mujeres que seducían, drogaban y robaban a hombres. En el presente están distanciadas y llevan vidas muy diferentes, pero el mundo criminal vuelve a cruzarse en sus caminos y las obliga a unirse para evitar que su pasado salga a la luz.
Con humor e ironía, la serie construye una mirada crítica sobre la realidad paralela que viven algunos de los vecinos y vecinas de la ciudad de Nordelta, la desigualdad de clase entre mujeres y la hipocresía y doble moral de los sectores más privilegiados.
El argumento, el guion, los chistes y los remates funcionan a la perfección. Pichot no perdió su toque: vuelve recargada, filosa y más lúcida que nunca para demostrar que todavía hay muchísimo humor por explorar en torno a la argentinidad, las diferencias de clase y las contradicciones de una sociedad que ofrece material de sobra para la comedia.
A nivel actoral, Malena Pichot y Pilar Gamboa conforman una de esas duplas que no sabíamos que necesitábamos. Fernanda Callejón se luce como villana, mientras que Mónica Antonópulos, Marina Bellati y Paula Grinszpan brillan como el hilarante trío de mujeres del country, aportando algunas de las escenas más divertidas de la serie.
Viudas negras: p*tas y chorras es una serie cómica, irónica, desbordada y feminista, que encuentra en el humor una herramienta para poner en evidencia las diferencias de clase, la hipocresía y las contradicciones de la sociedad argentina. Una propuesta que demuestra que la comedia también puede ser filosa, provocadora y profundamente política, sin dejar de ser, ante todo, tremendamente divertida.


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