Sentimental Value, de Joachim Trier, director de La peor persona del mundo, es un drama familiar íntimo y reflexivo que vuelve a poner en el centro los vínculos, las heridas emocionales y las complejidades de una generación que intenta comprenderse a sí misma.
El drama familiar sigue a Nora y Agnes, dos hermanas que, durante el funeral de su madre, se reencuentran con su padre: un reconocido cineasta que priorizó su carrera por sobre la crianza de sus hijas y que reaparece con la intención de filmar una película sobre su familia en la propia casa donde ellas crecieron.
Los personajes arrastran traumas, angustias y rencores que remiten a generaciones pasadas y que continúan afectando sus vínculos en el presente. La casa en la que crecieron funciona como un testigo silencioso de sus heridas, un espacio cargado de recuerdos que obliga a los personajes a enfrentarse con aquello que durante años intentaron evitar.
El film explora el abandono, el trauma y la depresión, pero también la hermandad, el perdón y la posibilidad de reconciliación. Trier consigue construir una historia profundamente humana sin convertir a sus personajes en víctimas o culpables absolutos, sino en personas atravesadas por sus propias dificultades para expresar aquello que sienten.
A su vez, el director no pierde la oportunidad de realizar una filosa crítica al panorama actual de la industria cinematográfica, incorporando dentro del conflicto familiar una reflexión sobre el cine, sus mecanismos y la forma en que el arte puede convertirse tanto en una herramienta de expresión como en una manera de evadir aquello que duele.
Stellan Skarsgård, Renate Reinsve e Inga Ibsdotter Lilleaas realizan un gran trabajo actoral, sostenido en buena medida por aquello que no dicen. El lenguaje corporal, las microexpresiones y los silencios adquieren una importancia fundamental y permiten descubrir los conflictos internos de personajes que muchas veces son incapaces de poner sus emociones en palabras.
Sentimental Value es una historia emotiva, íntima y reflexiva sobre una familia rota y sobre la posibilidad de sanar a través del arte. Una película que entiende que reconciliarse con el pasado no siempre significa olvidarlo, sino encontrar una manera diferente de convivir con él.


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