Análisis

No es un documental, ni es una ficción más: es «El Reino»

Una historia opacada por la guerra entre pañuelos pero guiada por la sátira y rodeada de cabos sueltos que generarán aún más polémica.

Mucho fue el revuelo que causó esta serie y como espectadora pero también conocedora de la iglesia evangélica puedo asegurar que El Reino no es un documental sino una atrapante ficción guiada por la sátira y la exageración.

Como una gran rebelde de la religión podría opinar muchas cosas sobre todo lo que se habló estas semanas, pero mejor no. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, y sino que se anime a disfrutar de ocho capítulos entretenidos y llevaderos.

Es cierto que toca una religión poco conocida, por lo menos en Argentina, por eso entiendo el enojo de algunxs. La iglesia evangélica no es solo lo que se muestra en la serie, casi no se parece, pero la vida en la cárcel tampoco es tan fácil como la refleja El Marginal o Vis a Vis. Los escenarios son muchos, las historias fantasiosas y las críticas ningún impedimento para que salgan más temporadas. 

Aunque sobre el final roza lo cliché, el último capítulo deja varias cartas sobre la mesa sobre cómo continuará: el destape de tres personajes que, hasta ahora, se llevaron una catarata de críticas por su ambigüedad y una incógnita a revelar.

El Reino

Primero la irrupción de Ana, un personaje que estuvo callado pero con mucho para decir. Además de ser una de la revelaciones de la serie, Vera Spinetta, hija del Flaco Spinetta, cumple un rol central en la historia y sería quien tome las riendas en la segunda temporada.

“Quisieron hacerla una señorita, pero eso no es lo que su alma grita ¿Qué es lo que está mal en la princesita?”, es una las frases de ‘Sobre Mi Tumba’, canción escrita e interpretada por Cazzu para la serie, la cual se confirmó que es un adelanto de lo que vendrá en la próxima parte y por ello se presume que el foco estará puesto en la joven de fe que habita en el 2021 y tiene convicciones bien marcadas.

Escuché por ahí que hacer actuar mal a Morán o Peretti era un desafío difícil pero logrado. Y me suena nada más a un comentario desde el dolor, porque solo actúan dentro de sus personajes exagerando la manipulación a los fieles para hacerlo aún más notorio y escandaloso. Cuando la pareja se comporta como los jefes de la asociación ilícita que son los pelitos del brazo se te ponen de punta y hasta te hacen creer lo garca que son.

Este destape en los personajes parecería desembarcar en la siguiente etapa donde entrarían entonces en una difícil guerra con su hija para dar paso al último condimento que falta en esta historia: ¿De dónde saca el dinero la familia Vázquez Pena?

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Lic. En Periodismo, apasionada por contar buenas historias. Seguime en las redes.

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