Análisis

Metal Lords: el Rock siempre estuvo de moda

Soy muy fan de los recitales, y también de los Guns & Roses. Hace algunos años cumplí el sueño de verlos en vivo y el show fue tan espectacular como lo imaginaba. Decir que suenan igual que en el estudio se queda corto: no solo suenan mejor, sino que la experiencia es otra.

Al mes de este concierto, volví al mismo estadio pero esta vez para ver a Bruno Mars. Salí flasheando. A eso se le sumó el condimento de que el telonero era DNCE, la banda de Joe Jonas, el primer amor de muchxs centennials como yo.

La pasé genial, me divertí un montón, sentí durante algunas horas que tenía 14 años otra vez. Realmente no puedo comparar ni elegir cuál show fue mejor, pero siempre sentí que el de Bruno fue mucho más especial. Y gracias a Metal Lords entendí por qué.

La película tiene un mensaje clarísimo: el rock siempre estuvo de moda, y siempre lo estará. Nos tenemos que hacer cargo de eso. En el Madison Square Garden, o en el salón de actos de una secundaria, el rock es llamativo, cautivador y perfecto.

Si tuviera que hacer una película sobre mi adolescencia, el soundtrack estaría repleto de canciones de Bruno, de los Jonas Brothers, de Miley Cyrus, Taylor Swift, Demi Lovato, Justin Bieber, Wisin & Yandel, Daddy Yankee. Y podría seguir.

Esto no quiere decir que el rock no sea parte de mi vida, pero hasta hoy día me acompaña en la intimidad de mi cuarto o en las caminatas con auriculares. En las juntadas con amigas, de fondo en los bares donde pasas momentos mágicos con gente que querés y en las fiestas a las que vas para divertirte, el rock no suele estar presente, sino que suena aquello que está de moda. Y todos estamos bien con eso.

Los géneros musicales tienen sus épocas doradas y cuando los acordes se mezclan con sonidos pop, marcan tendencia y se adueñan de una época, o incluso de una década entera. Se meten tanto en nuestro día a día, que terminan gustándonos y a la larga generándonos algún tipo de nostalgia.

Hace años que no pongo un tema de Swift por decisión propia, pero cada vez que la escucho en algún lugar de fondo inmediatamente me traslado a las meriendas con mi amiga Sofi cuando teníamos 16 años. Años después, en esas charlas sonaba Maramá; hoy pongo a Duki o María Becerra. Y el año que viene te cuento.

Creo que el rock pierde un poco esto. Hay tantas bandas, todas son buenas, pero no a todos nos gusta lo mismo. En cambio, una cara linda y un sonido fresco siempre genera atracción entre la multitud, porque justamente es novedoso. Y aunque estén en los número uno de Billboard o ganen el premio a la mejor banda del colegio, mantenerse es muy difícil. Lo que es innegable es que el rock siempre se llevará todos los aplausos.

Un poco la peli reflexiona en esto último. Y ¡ALERTA SPOILER! Pero estos tres pibes, que se desviven por el rock, caricaturizan un poco a quienes hoy critican por ejemplo al reggaetón y se terminan convenciendo de que lo hacen genial y podrán seguir haciéndolo siempre, pero la aguja de la masa en verdad la mueven cuestiones completamente ajenas a acordes complejos, baterías potentes y mezclas de sonidos gloriosos.

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Lic. En Periodismo, apasionada por contar buenas historias. Seguime en las redes.

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