Análisis

El Marginal IV: más de lo mismo y nos encanta

No hubo nada nuevo en esta cuarta y tan esperada temporada.

La ficción argentina viene en declive hace mucho. Actores, directores y productores culparon de ello a la llegada de las plataformas OnDemand y el cambio a la hora de consumir contenido. Pero seamos sinceros, las novelas argentinas caían siempre en la misma, era malas, aburridas y al existir más oferta, no se miraban.

El Marginal es un ejemplo clave: la gente no prefiere “la basura de Netflix o Amazon” sino una serie bien hecha. No importa si es local, extranjera o si hay que verla por Youtube. La de subestimar al espectador ya fue… Miramos lo que nos gusta, y lo que está bueno pega más.

El producto de Ortega venía en esa línea. Peeero…

En el afán de querer exagerar la violencia y la crueldad cayeron en un lugar común y hasta lo tomaron con soltura. No fue grato ver tantas violaciones. Para nada. Pareciera que, según la serie, son exclusivas y características de la vida de los criminales. Y muy lejos de eso está. Las violaciones no distinguen clases sociales; pasan en todo ámbito, porque violadores hay en robos, en cárceles y en fiestas de electrónica. No es un tema con el que se joda ni tampoco puede usarse como caballo de batalla para hacer más impactante una ficción.

Que hayan salido todos los capítulos de una no es un dato menor. Originalmente El Marginal es un unitario. Sin embargo, Netflix decidió soltar la temporada completa. Quizás la decisión se vincule con el hecho de que una gran parte de los fans la vieron por On Demand. O quizás hubo miedo de que con el correr de las semanas, la mística y el fervor de la gente se pierda.

Esto puede relacionarse con su desembarco en Netflix. O tal vez con un fenómeno que azota a muchas series y películas, en Argentina y en el mundo: estirarlas para sacar más guita y terminar cagándolas.

Perdón por los spoilers, pero en esta cuarta temporada no pasa casi nada nuevo. Se organiza una fuga, una nueva; hay pica entre la sub 21 y el resto de las bandas, como siempre; Los Borges, una vez más, tienen que lograr tener el control de la cárcel. Adivinen…

Es más. Aparecen personajes que ya se habían borrado. Quizás uno en la vorágine no se da cuenta, pero Cesar ya era historia y Antín nada tenía que hacer en una nueva cárcel. Pero bueno… la fiesta tenía que continuar y había que darle al público lo que tanto quiere.

¿La sorpresa sería que Diosito es hijo de Mario? Na. El que no lo intuyó es porque nunca entendió que eran hermanos. Puedo apostar que existe bocha de gente a la que no le quedó nunca clara esa relación. Así que el efecto sorpresa quedó nulo.

Lo único que rescato es el elenco. Es brillante. Cada personaje te conquista. Eso es algo en lo que se destacó desde el día uno y no solo lo supo mantener en esta nueva parte, sino que redobló la apuesta con Luis Luque, Rodolfo Ranni, Julieta Zylberberg y tantos más.

Aunque tenga más críticas que aplausos no puedo negar que después de tres temporadas súper furiosas necesito saber cómo sigue la vida de esos personajes que tanto logré querer. La prueba de fuego será a finales de 2022, cuando se estrene la quinta y quizás última temporada.

La veta de Diosito libre, solo y enojado puede ser muy interesante. O puede ser más de lo mismo ¿El Marginal 5 será sorpresa o decepción? No lo sé. Lo único que tengo en claro es que ya estoy tachando los días.

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Lic. En Periodismo, apasionada por contar buenas historias. Seguime en las redes.
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