Análisis

El estafador de Tinder < Inventando a Anna

No las comparen, porque no tienen nada que ver.

El furor de “El Estafador de Tinder” me obligó a verlo hace bastante tiempo. Fue entretenido la verdad, pero meh. A niveles de realización es bastante básico, pero es verdad que la historia te deja pensando ¿Por qué hace eso? ¿Hay algo más atrás de la ambición? ¿Son solo ganas de tener poder?

En ningún momento se meten a analizar piscológicamente lo que le sucede al chabón, creo que ese es otro punto flojo. Se limita a los hechos, y basándose en ellos, uno puede interpretar que lo hace simplemente para sobrevivir. Poder no consigue en ningún momento; tampoco tiene una doble identidad o una identidad falsa, sino que es muchas personas a la vez.

Este hombre no tiene NADA. Es, en realidad, un pobre tipo que usa la seducción para pasarla bien de a ratos sin laburar, cagándole la vida a mujeres y quedando completamente libre e impune.

“Inventando a Anna” (2022), por su parte, es diferente. Primero es una serie, y debo admitir que de a ratos es bastante densa ¡Pero por Dios! La historia te va a dejar flashando, porque esta piba sí que tenía motivaciones para hacer todo lo que hizo.

A diferencia de “El Estafador de Tinder”, Anna no quería cagar a nadie, sino que quería ser una mujer reconocida entre la alta sociedad de New York y haría todo lo posible para conseguirlo. Esto que voy a decir es CASI UN SPOILER, pero a pesar de que el final parece un poco pesimista, la realidad es que la mina se sale con la suya.

Ella no quería una vida de lujos, tampoco le interesaba el dinero. Anna necesitaba cambiar su identidad por completo y demostrarle al mundo de lo que era capaz ¿Las cosas salieron como ella lo planeaba? En lo superficial no, pero la meta estuvo más que cumplida.

Lo único que vas a pensar a lo largo del documental sobre Simon Leviev es “Qué tipo tarado”. No vas a empatizar jamás con él y te vas a alegrar de cómo se vengaron algunas de sus víctimas; de Anna Delvey, en cambio, te vas a volver MEGA FAN.

Diría que el punto en común entre estos dos “estafadores” es que no tienen sentimientos, porque van dejando almas destrozadas por ahí, pero mentira, Anna sí tiene, porque justamente es lo que la lleva a hacer todo lo que hace; Simon es un tipo con suerte, nada más. Sí debo admitir que se nota que ambos son súper egoístas y tienen una capacidad impresionante para manipular a las personas y lograr lo que buscan.

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Lic. En Periodismo, apasionada por contar buenas historias. Seguime en las redes.

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