Análisis

Don’t Look Up: o mejor, mirá para donde yo quiero

El mundo se está por acabar y ni a la política ni a los medios le importa. Por ende, a nadie. Ese loop en la vida es constante. Aunque individualmente sí nos comprometemos con causas nobles, colectivamente nuestro comportamiento como seres que habitan el planeta es absurdo y de eso se aprovechan todos.

El arranque de Don’t Look Up me hizo acordar a las tardes del verano del 2020, cuando cada viernes o sábado me juntaba con mi familia y charlábamos sobre una sopa de murciélago y videos de chinos cayéndose al suelo. En algún punto nos preocupaba el virus, porque se rumoreaba sobre una trágica llegada a la Argentina, pero nos seguía pareciendo algo lejano y hasta bizarro que no tomábamos en serio porque los medios seguían jodiendo con el caldo de mamífero vivo…

Un día el virus llegó ¿Te acordás? Era prácticamente imposible no enterarse. Con esa noticia, vino también el interés real de las personas, y los medios de comunicación no desaprovecharon la oportunidad para hacer dinero.

¿Cada cuánto hay que lavarse las manos? ¿Es recomendable usar alcohol en gel o alcohol al 70%? ¿Qué significa si estornudo? ¿Qué hago con las servilletas llenas de moco? Estas y otras preguntas mucho más insólitas eran respondidas por expertos de la salud en pantalla. Porque la paranoia ya estaba instalada, el virus sí importaba y se traducía en puntos de rating.

En medio de esa locura en la que vivíamos, donde la gente se agarraba a las piñas por papel higiénico y garbanzos en lata, aparecieron los oportunistas por excelencia: el Gobierno y la oposición.

Ahí aprovecharon para encerrarnos. Por 15, por 30 y hasta por más de 250 días. Hicieron de nosotros lo que quisieron. Los medios y los políticos. Mientras iban tapando quilombitos con una pandemia, festejando cumples en privado y riéndose puertas adentro de los protocolos, muchos de nosotros estábamos encerrados y con pánico porque lo que estaba pasando era sin precedentes. Del miedo se recontra aprovecharon. Los medios nos manipularon por clicks y los políticos, de un lado y del otro, por votos.

Cuando la economía ya estaba destrozada, la gente se hartó y salió a las calles. Ahí, de un momento a otro, las restricciones se levantaron y convivíamos con 30 mil casos por día, sin vacunas ni camas de terapias disponibles. Un año después siguen celebrando lo exitosa que fue la temporada de verano… Y con +100 mil casos cada 24hs ponen fe en que la 2022 la supere. El coronavirus, colectivamente, dejó de existir cuando ellos quisieron.

Ojo, con esto no estoy diciendo que Don’t Look Up sea una caricatura de la pandemia. Sino más bien un espejo de cómo funciona el mundo.

En las mismas dos horas y piquito de film está la historia de Kate Dibiasky. Una piba a la que le gusta drogarse y tomar birra, que sufre algún que otro mambo personal pero que también tiene una pasión única y mucho talento por desarrollar. Su vida, de un momento a otro, cambió y ese es un claro mensaje de que la vocación y los sacrificios nunca son en vano.

De estas historias en el mundo estamos rodeados. En la música, en el arte, en la medicina, en la política. Y podría seguir… Sino googleá cómo se hicieron famosos los Jonas Brothers o Billie Elish; cómo es la historia de Roberto Firmino o qué es el Satélite San Martin, quiénes lo crearon y por qué.

Cuidado porque las oportunidades y el talento son un arma de doble filo también: cuando sos una de las personas más millonarias del mundo sos más importante que los medios, que el Gobierno y que la propia existencia. Y como con el dinero podés prácticamente hacer lo que se te canta, las consecuencias te dan igual. Total a vos no te tocan.

Sutilmente, la peli reúne todo esto para transmitir un mensaje muy claro del que deberíamos hacernos cargo de una vez por todas: el mundo se está acabando y no le damos ni pelota. No será un asteroide de 9 kilómetros, pero sí el cambio climático.

A nadie le parece joda lo que está pasando con el planeta. Pero seamos sinceros ¿Le damos la importancia que merece? Para los triángulos amorosos de la farándula nos matamos dando clicks, pero cuando se trata de Greta Thunberg nos reímos, decimos “que simpática” y seguimos scrolleando… Si te dio bronca como trataron a Kate y el Dr. Randall, hace un poco de memoria y mírate a vos mismo ¿No te ves igual de ridículo que los que los ignoraron?

Si nunca entendiste de qué va el cambio climático y/o por qué es tan importante, mirá Don’t Look Up desde esta perspectiva. Vas a ponerte a reflexionar bastante sobre el rol que tienen estos tres poderosos que te nombré y también sobre el papel que jugamos nosotros como simples ciudadanos, que si nos pusiéramos de acuerdo, seríamos mucho más potentes que todos ellos juntos.

(PD: préstale suma atención a la escena post créditos porque es muy clara: el planeta es nuestro, no jodan…)

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Lic. En Periodismo, apasionada por contar buenas historias. Seguime en las redes.

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